Vivimos en una era en la que la informática se ha convertido en el nuevo latín. Así como el latín ha sustentado tantas cosas, la informática no trata únicamente acerca de la programación: hablamos de pensamiento computacional, de resolución de problemas, análisis, física y creación de código. De la creación de contenido digital y de la propiedad intelectual. De la creación de valor en la economía digital.