March 2012
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En todo el mundo fueron necesarias miles de mujeres sufragistas para conseguir el voto femenino. En España lo consiguió una: Clara Campoamor.
Una fabulosa recopilación de logos.
La economía de hoy se basa en la ignorancia premeditada del resto para mantener el privilegio de seguir equivocándose y no pagar los platos rotos.
La explicación a esta tendencia no está en un repunte del consumo, que permanece débil, sino en fallos en el lado del suministro.
Hemos llegado a la conclusión de que las artes —en especial la música y la literatura— aportan tanto dinero al país como la extracción de aluminio. No creo que a los hombres se les hubiera ocurrido ni pensarlo”
[…] aunque las acciones permanentes pueden llegar a equilibrarse mediante masas adicionales, no resistentes, puramente gravitatorias, las solicitaciones variables: sobrecargas de uso, viento longitudinal, térmico, acciones diferidas, modifican de tal forma el esquema inicial que dan lugar a una aberración estructural: imponentes flexiones en el mástil y el tablero, empotramientos excepcionales del mástil en el terreno, etc.
Aquí hay manierismo, pero sobre todo maniqueísmo: asombrar con un gesto teatral que oculta al exterior las desfavorabilísimas condiciones de la solución. Se trata de una originalidad profundamente cuestionable, cara, excesiva para la sociedad y éticamente rechazable.
El problema es que el sistema está perversamente diseñado. Partimos de que el gasto público se reparte así: autonomías, 36,2%; Seguridad Social, 29%; Gobierno central, 22%; municipios, 12,8%, […]la mayor parte del gasto autonómico, en torno al 75%, se dedica a enseñanza, sanidad y servicios sociales. Es un gasto muy poco elástico (más difícil de recortar que el militar), y muy expansivo: crece cuando aumenta la población, apenas baja cuando decrece, se incrementa con el mayor bienestar y las mejores expectativas […]
El diseño “le hace un flaco favor al Estado de bienestar”, comenta Vilalta, porque la descentralización del gasto no es paralela a la de los ingresos. ¿Ha habido despilfarro? Por supuesto. Pero es poco relevante en términos macro —otra cosa es la escandalera—; no explica el grueso del desvío en el gasto autonómico. Imaginen que las comunidades solo atendiesen sanidad, educación y servicios sociales y suprimiesen todo lo demás (TV, consejerías, urbanismo…) Ahorrarían un 25% del gasto; reducirían el déficit en un cuarto.
Vale ya de aumentar la deuda, reconozcamos los errores, aumentemos nuestros impuestos y asumamos un empobrecimiento ordenado. Si no lo hacemos el empobrecimiento será desordenado y a todos nos saldrá mucho más caro.